martes, 9 de marzo de 2010

Genética Forense: La falacia del fiscal y la falacia de la defensa















A día de hoy todos estamos más o menos familiarizados con la prueba del ADN; así, casi todo el mundo ha visto, aunque sólo sea por curiosidad en los inicios de su andadura televisiva, las series CSI, que nos muestran los entresijos de la, hasta hace poco, más que desconocida policía científica. Una de las pruebas más contundentes para demostrar la culpabilidad o inocencia del sujeto de turno, es según estas producciones, la prueba del ADN. Así, casi todo el mundo ha presenciado la introducción del “bastoncillo” en la boca del sospechoso, para recoger la muestra, y compararla con las tomadas en la escena del crimen.

Por otro lado, en los últimos años, la técnica del ADN ha marcado y estado presente en numerosos procesos judiciales de la vida real, tanto en el ámbito nacional (Alcasser, 11-M, Fago, etc…) como en el internacional, para la identificación de los criminales de guerra de los Balcanes y otras pericias similares.

Pero, a decir verdad, la prueba de ADN no es tan facil de interpretar como nos muestran los CSI, ni nos indica, al menos en principio, de forma tan clara la identidad de un criminal. Teniendo en cuenta que la Ley del Jurado, está aprobada en nuestro país desde hace ya varios años y que, por tanto, cualquier ciudadano puede verse en la tesitura de tener que decidir en base a las pruebas presentadas, sobre la culpabilidad o inocencia de un sujeto, es mi intención aclarar de forma comprensible cómo se interpreta una prueba pericial de este tipo.

Saltándonos intencionadamente las partes de toma de muestras y procesamiento, entramos en materia con el momento de la comparación de muestras. En este punto, son 2 las posibilidades: que las muestras sean distintas en sus marcadores y que concluyamos por tanto que los restos de la escena del crimen no coinciden con los obtenidos del acusado. O bien que coincidan los marcadores de la muestra del acusado y de la escena del crimen. Ésta última posibilidad no es, como se ve en CSI una muestra inmediata de culpabilidad del individuo, puesto que, como acabo de decir, lo que comparamos son unos marcadores, esto es, una secuencia de nucleótidos (las unidades básicas del ADN) que estará presente en un determinado porcentaje de la población y no exclusivamente en el individuo acusado.

Así pues, lo que habrá que hacer es valorar la probabilidad de que las muestras recogidas en la escena del crimen, se correspondan con las obtenidas del acusado, lo que dependerá, finalmente, de la frecuencia de ese marcador en la población general.

En este punto, quisiera hacer un inciso: aunque los marcadores coincidan, siempre existirá una mayor o menor incertidumbre en la prueba, lo que impide que hablemos, ante un resultado positivo y de manera inmediata, de incriminación o de certeza total.

Y aquí entran las interpretaciones del fiscal, y de la defensa con respecto ala prueba de ADN. Supongamos que un individuo tiene una secuencia de ADN, que está presente en el 1 % de la población. El fiscal presentaría el caso del siguiente modo : “Puesto que los marcadores del acusado sólo son comunes al 1% de la población, éste individuo tiene un 99% de probabilidades de ser culpable, y sólo el 1% de ser inocente”. Por su parte la defensa argumentaría: “Solo el 1% de la población tiene esa secuencia de ADN, pero –supongamos que estamos en Madrid o Barcelona- , nos encontramos con 500000 personas en edad de cometer este crimen, de las cuales 5000 tendrían esa misma secuencia de ADN. Por tanto, el acusado tendría sólo 1 de 5000 posibilidades de ser culpable, ya que habría otras 4999 personas con esa misma secuencia genética” .Cambian desde luego las cosas, según quien las muestre, ¿verdad? Esto es lo que se ha dado en llamar “La falacia de la defensa y la falacia del fiscal”, y, desde luego, ninguno de los 2 razonamientos es el correcto.

En este punto, está claro que sólo hay 2 posibilidades: que el acusado sea culpable, o que sea inocente, y que por tanto, el culpable dance libremente por ahí. ¿Qué hacer por tanto? El juez, el jurado, tendrán en general más pruebas, que le irán haciendo decantarse por la culpabilidad o inocencia del sujeto, y no nos sería difícil, expresar esto, en forma de apuesta (1 a 10, a que es inocente, 5 a 1 a que es culpable, etc…). Pus bien, para interpretar correctamente la prueba de ADN, el juez o el miembro del jurado, tan sólo tendrá que multiplicar esa idea sobre culpabilidad/inocencia del sujeto, expresada como apuesta, por un factor que deberá constar en el informe del ADN emitido por el perito, llamado “likehood ratio” o “razón bayesiana de probabilidad”, siendo éste factor calculado como la probabilidad de tener esa secuencia de ADN siendo culpable, dividido entre la probabilidad de ese hallazgo siendo inocente. En el caso del ejemplo que nos ocupa, la probabilidad de que sea culpables, es 1 (100) dado que pertenece al grupo de población que tiene esa secuencia de ADN, que también presenta el criminal. Y la probabilidad de que sea inocente, teniendo esa secuencia de ADN, sería la misma que la de un individuo de la población general escogido al azar y que poseyera esa misma secuencia, cosa que, como se ha dicho, es del 1% (0.01). El cociente resultante o Likehood Ratio es de 100, de modo que para que el jurado o el juez puedan establecer la culpabilidad o inocencia del acusado, sólo habrán de multiplicar por 100, su creencia en base al resto de pruebas del caso, sobre la culpabilidad o inocencia del acusado. En el peor de los casos, si no hay una idea preformada sobre la inocencia o culpabilidad (1 a 1, expresado en forma de apuesta), el jurado o el juez ya tendrán una forma objetiva de decantarse por la culpabilidad (o inocencia) del sujeto, ya que al aplicar –insisto, en el caso hipotético que presento- el Likehood Ratio a su apuesta: 100 a 1, que el sujeto es culpable,

Con todo este rollo, como digo, mi intención es aclarar a la gente de la calle, que puede verse en la desagradable tesitura de tener que decidir sobre la culpabilidad o inocencia de un sujeto, cómo ha de ser empleada esa magnífica herramienta criminalística que es el ADN.

3 comentarios:

  1. No me acaba de quedar claro que es lo que hay que multiplicar por cuanto, pero me parece un articulo bastante interesante.

    En cualquier caso, si no me equivoco las pruebas de paternidad funcionan de otra forma, ¿No es cierto? y las de maternidad (debido a que las mitocondrías solo proceden de la madre) son mucho más claras.

    De todos modos, sabemos que en las series de televisión siempre simplifican las investigaciones cientificas (y hacen bien). Solo he visto CSI un par de veces, pero flipo con su capoacidad para interpretar un espectro de masas, o la velocidad a la que lo obtienen.

    Pero, a fin de cuentas, cumplen su objetivo, que es entretener, y no informar.

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  2. Hola Almostel, quizás no he podido ser todo lo claro y, sobre todo consciso que pretendía en mi publicación.
    Te comento: lo que tienes que multiplicar es TU CREENCIA SOBRE LA CULPABILIDAD/INOCENCIA DEL ACUSADO A PRIORI, esto es, con las demás prubas que tines, excluída la del ADN, expresándola como una apuesta (10 a 1, aque es inocente, 3 a 1 a que es culpable, etc..). Bien, esto lo multiplicarias por la Likehood Ratio, que el perito forense te da, y que surge de dividir la probabilidad del hallazgo siendo culpable (esto es, 100%,o sea 1, porque el acusado en ejemplo tiene esa secuencia de ADN) entre la probabilidad del hallazgo bajo hipótesis de inocencia ( en el caso ficticio que nos ocupa, seria de 0.01, esto es, del 1%). Al dividir esas dos cifras sale el Likehood Ratio de 100. Pues bien, ese 100, lo multiplicarías, como antes te decía, por tu crenncia sobre la culpabilidad o inocencia del sujeto EXPRESADA EN FORMA DE APUESTA. Si en un caso difícil estubueramos al 50%, (1 a 1, inocente frente a culpable), al multiplicar la Likehood Ratio por la creencia de culpablidad, (ya que el hallazgo así nos lo indica), la apuesta sería de 100 a 1 a favor de su culpabilidad.
    Es lioso, y no has sido el único que no lo ha entendido, ya uq parece ser que a jueces y fiscales les ocurre lo mismo.
    Ahora bien, respecto a las pruebas de paternidad/aternidad, te diré que, e n contra de lo que creess, son mas fáciles las de paternidad, ya que el cromosoma Y no recombina durante la meiosis, lo que quier decir que se transmite en bloque de padres a hijos varones.
    El ADN mitocondrial, por su parte, tal como tú dices, se transmite por vía materna, pero, hasta donde yo se, no sesuele usar para pruebas de paternidad/maternidad, ya que es caro y complejo. Se reserva para la identificación de restos esqueletizados.
    Espero haberte aclarado las dudas.
    Un saludo

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  3. @Efrén:

    De acuerdo, leyendolo con más calma y con la explicación de apoyo resulta más claro. Supongo que parte de mi dificultad radica en el hecho de que no tengo costumbre de expresar las probabilidades como apuestas.

    Por otra parte, ¿Entonces el cromosoma Y se transimte entero y tal cual de padres a hijos? por supuesto que pensandolo a la luz de mis (escasos) conocimientos de genética y biología tiene sentido, pero nunca me lo había planteado.

    Y tampoco em había planteado que sacar el ADN mitocondríal podría ser excesivamente caro y costoso. Pero no te preocupes, acanzarán.

    ¿Por cierto, has visto esto alguna vez?
    http://www.cnpg.com/video/flatfiles/539/

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