lunes, 19 de abril de 2010

La justicia injusta

La verdad me lo he pensado una y otra vez antes de escribir este post, dado lo delicado del tema que pretendo tratar. Una vez más, lo que aquí escribo es mi opinión personal, basada en los conocimientos que cualquier ciudadano de a pie puede tener sobre el tema. Pero, ¿Cuál es el tema? Me gustaría reflexionar sobre la justicia española, esa a la que todos debemos estar sometidos por igual y que, sin embargo, parece hecha para los pocos privilegiados que se pueden pagar un buen abogado o que tienen amistades influyentes, cargos de peso o son, simplemente aforados. Y he aquí mi primera reflexión, la justicia de este país no es todo lo igualitaria que debería ser ya que, como por desgracia ocurre en el resto del mundo, los pobres diablos son defendidos por el abogado de oficio, en ocasiones inexperto, en otras malparado por el propio estado y siempre con los recursos económicos para la defensa de su cliente limitados. Por el contrario, los adinerados, puedes costearse los servicios de prestigiosas firmas de abogados, que a buen seguro, les procurarán una más que notable defensa.

Pero este mal, como he dicho, es común al resto de sistemas de justicia y no es, ni mucho menos, exclusivo de nuestra nación. Sin embargo, hay problemas y defectos que son aún más graves y también, endémicos de la justicia española, algunos de ellos por culpa de las autoridades políticas, que han ido progresivamente, abandonando al sistema legal a su suerte, de modo que, en pleno siglo XXI, la mayor parte de los juzgados de España aún están sin informatizar, y los que lo están, no tienen un sistema común, por asi decirlo, de bases de datos que permitan ver al juez de turno, la totlidad de antecedentes de un individuo al que investiga o juzga. Así, la justicia es lenta, con procesos que duran años, y una vez que se dicta sentencia, no es extraño que el acusado, tenga su vida rehecha, y se haya convertido en un ciudadano tan respetable como su señoría: lo hemos visto decenas de veces, jóvenes adictos a sustancias estupefacientes, que cometen andelito menor y, tras diez años, desenganchados de su adiccion, con una familia y un trabajo, son condenados a prisión, poniéndolos de nuevo en riesgo social, ya que, las cárceles, no son precisamente lugares libres de droga. Pero este franco atraso de la justicia española tiene efectos aún más dramáticos si cabe, como que una orden de encarcelamiento no se ejecute, por fallo sea del juez o del funcionario de turno, y que un repugnante asesino quede en libertad matando a una pequeña. Hablo sí, del caso de la niña Mari Luz, de su asesino y del juez que lo dejó en libertad por franca negligencia, además, de por no disponer de datos que le indicaban que la sentencia de prisión podía llevarse a efecto, tener antecedentes el individuo.

Y aquí entramos en otro problema, si cabe aún más delicado. ¿Quién juzga o los jueces? Y es que, volviendo sobre el tema de la niña Mari Luz, uno no puede si no soltar una sonrisa entre maliciosa y perversa: el ministerio de Justicia sanciona con suspensión de empleo y sueldo a la secretaria judicial que, por orden del juez, debía haber puesto en marcha la maquinaria legal para encarcelar al presunto asesino. Pero ¿y el juez qué? Pues pásmense ustedes, una multita de cuatro duros y a seguir currando. Y seguro que no ha tenido nada que ver el hecho de que quienes le “juzgaron” fueran sus propios compañeros del Consejo General del Poder Judicial. De pena, vamos.

Y entramos en el otro gran problema de la justicia española: su politización. Y es que, recordemos señores y señoras, que el máximo responsable de la fiscalía, el Fiscal General del Estado, es nombrado por el gobierno, esto es, es afín al partido que ocupa el gobierno de la nación. Pero aún hay más, ya que el máximo órgano de gobierno de los jueces, el citado Consejo General del Poder Judicial, es nombrado, en buena medida por los partidos con representación mayoritaria en las Cámaras Españolas, de modo que, cada uno, intenta colocar debidamente a sus afines, por si acaso. El problema se agranda cuando miramos al máximo tribunal español, el Tribunal Constitucional, cuyos integrantes son también, en buena medida, elegidos “ a dedo” por los partidos mayoritarios. Y eso que nuestra Carta Magna, establece la separación de poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Pero sólo en la teoría, a la vista está.

¿Más problemas de la justicia? No quisiera aburrir a los que lean esto, pero me quiero dejar nada en el tintero. Los jueces, fiscales y demás calaña, son en su mayoría una panda de vagos. Si, de vagos he dicho; y lo digo –vaya por delante por si las moscas- amparándome en derecho constitucional de la libertad de expresión, no sea que alguno que lea esto, le den malas ideas, Es cierto que la justicia está atrasada, casi es decimonónica; es cierto que a penas hay informatización del sistema, y que son muchos los casos que ocupan a sus Señorías; pero no es menos cierto que, para decidir si un estatuto de autonomía es o no constitucional, no hacen falta cuatro años de deliberaciones. Si un grupo de diagnóstico médico se tomase ese tiempo en una epidemia real – no como la de la Gripe A, de la que, por cierto ya nos ocuparemos- estaríamos, cuando dieran su diagnóstico, todos enterrados.

Y para terminar, quisiera hacer mención a un último problema de la justicia española: los jueces se consideran intocables, su palabra es ley, y pueden hacer y deshacer lo que quieran y les venga en mano. Y así nos encontramos a un magistrado de la Audiencia Nacional investigando las fosas comunes del franquismo con objeto de dar una sepultura digna a esas víctimas del cruel aparato “judicial” del franquismo. Es cierto que las víctimas han de ser enterradas decentemente, que se ha de conocer lo que ocurrió en esa negra época de España, pero, francamente, cuando hablamos de la sobrecarga de trabajo de la justicia, creo firmemente que los jueces, y más de un órgano con competencias tan importantes como es la Audiencia Nacional, deberían ocuparse de los problemas y delitos actuales, y no de los delitos ya pasados, si bien es cierto que los delitos contra la humanidad –eso fueron los famosos “paseos”- nunca prescriben. Pero si, como digo, la justicia está sobrecargada, ocupémonos de los vivos de hoy en día, y dejemos para otros organismos o asociaciones extrajudiciales la recuperación de la Memoria Histórica, la búsqueda de las fosas comunes DE AMBOS BANDOS, y demás líos.

Ya está, ya me he quedado a gusto; ahora, que cada uno opine lo que quiera y saque sus propias conclusiones.

1 comentario:

  1. Muy bueno el articulo. Que nadie se lleva a engaño, no se juzga a Franco, si se decide hacer y cuando es otro tema, si no a Garzon por saltarse la normas, a sabiendas, abriendo un caso que no era de su competencia, y con nocturnidad, alevosia y rapidez, puesto que sabia que no era compentente y lo iban a frenar, y de hecho su sentimiento de culpabilidad (crisis de ansiedad que preciso un ingreso). Un juez que estuvo en politica no puede juzgar a otros politicos, ni de su partido, ni de otros, si a caso que juzgue otro tipo de delitos (robos, estafas, asesinatos,...), pero no a sus excompañeros o a sus exrivales.

    ES una verguenza que otros traten de forzar al Tribunal Constitucional para que dicte a favor de los intereses propios (es decir a favor del EStatuto), todos los jueces estan de acuedo que es incostitucional, solo que unos piensan que muchos articulos, y otros que solo algunos menos, y no vale la excusa de que esta sin renovar el constitucional, ya que las propias normas de constitucion del mismo dicen que mientra no haya un acuerdo en la renovacion, los anteriores miembros son los legitimos.

    Y si hay un retraso enorme en la justicia española, mas nos valiera resolver los problemas de los vivos, que no los de los muertos (que ademas hay una ley de amnistia), y no perder el tiempo donde no nos llaman, (Argentina, Chile,...) que ya la bromita le costo dinero a empresas españoles.

    Un poco de cordura, y menos partidismo, lo justo se justo, seas de derechas o de izquierdas, y lo justo para Cataluña debe ser justo para Galicia, si no no es constitucional, aunque no le guste a Montilla u otros pierdan el apoyo para gobernar

    ESPAÑA SOMOS TODOS, aunque unos lo quieran y otros no, pero las leyes que nos rigen son las mismas, y la misma constitucion.

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