jueves, 1 de julio de 2010

Estatut: los políticos por un lado y los ciudadanos por otro

Por Carmela Díaz

“La noticia política más importante de los últimos años…”. Con este impactante titular abrían esta semana algunos telediarios. A servidora -que a estas alturas sigue pecando de ingenua- se le ponen los ojos como chiribitas ante tales declaraciones. ¿Dimite Zapatero? ¿Reforma de la Constitución? ¿ETA abandona las armas? ¿Cambio en el sistema electoral? ¿Pacto de Estado a la vista? A punto de infartar, espero sobrecogida las siguientes palabras del presentador: “El Tribunal Constitucional dicta resolución sobre el Estatuto de Cataluña”. Y la que escribe pasa en décimas de segundo de la expectación suprema, al -me van a permitir la expresión- descojone total.

Por si alguien tiene mala memoria, les recuerdo que el famoso referéndum sobre el Estatut que se celebró en Cataluña en junio del 2006, apenas fue secundado por una tercera parte del electorado, y de este porcentaje, una cuarta parte lo rechazó o se abstuvo. La verdadera lectura en aquel momento -por encima de adhesiones o rechazos al texto en cuestión- fue el sabio pasotismo demostrado por la población sobre asuntos que la clase política se empeña en priorizar y que a los ciudadanos de a pie nos la traen al pairo. Porque con casi cinco millones de desempleados y una situación económica crítica, lo que deseamos los votantes es que los que ocupan cargo público dediquen tiempo y esfuerzo a resolver de una santa vez los problemas que incumben a nuestro bolsillo o a nuestra vida cotidiana, y se dejen de milongas que únicamente sirven para que una minoría siga chupando del bote. Con un Zapatero con la soga al cuello y un gobierno bajo mínimos, ¡oh casualidad!, después de cuatro años -sí señores, casi 48 meses, cerca de 1.500 días- los magistrados dictan la sentencia política de un Tribunal politizado justo la semana que se produce la nefasta subida del IVA, se hace efectiva la bajada de sueldos de los funcionarios, se pone en marcha la impopular reforma laboral, a la vez que los datos económicos y las cifras del desempleo continúan a la deriva. ¿Por qué copar titulares que recalquen la inutilidad del gobierno pudiendo sustituirlos por otros simplemente polémicos? Igual soy una capulla mal pensada y resulta que a los ocho juristas que llevan mil y pico días sin dar ni una, les llegó la bendita inspiración justo en esta fecha tan oportuna, pero es lo que tiene el descrédito actual -ganado a pulso- de la Justicia y los políticos: que no confío jamás en sus hipotéticas buenas intenciones.

Termino con un mensaje tranquilizador para los que despotrican acerca de que Zapatero se va a cargar la unidad de nuestro país. No olvidemos que los votos de esa Comunidad Autónoma son los que tradicionalmente dan el Gobierno de España a los socialistas. ¿Qué haría el PSOE sin los votos de Cataluña? Probablemente no volver a gobernar. ¿Creen que les interesa prescindir de un arma tan valiosa para sus intereses partidistas?

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