domingo, 12 de diciembre de 2010

Baltar: la solución a la crisis


La verdad es que el señor Baltar nunca ha sido de mi agrado, políticamente hablando. Pero de esta vez no sólo lo aplaudo, sino que además estoy completamente de acuerdo en sus demoledoras palabras. Porque lo de este país ya pasa de castaño oscuro. Ya está bien. Ya ha durado bastante.

¿Qué a qué me refiero? A la situación de la política española. ¿A qué va a ser si no? ¿A los éxitos de la selección nacional de fútbol? ¿A la liga de las estrellas? Si, ya se que al grueso de la población le interesan más estas cuestiones que el devenir político de la Nación Española, sin llegar a comprender que lo que pase en el campo de fútbol sólo afectará a cuatro ricachones propietarios de los clubes y que en poco o nada nos afectará al común de los mortales. Todos sabemos, sin embargo que el fútbol ha sido siempre en Europa lo que el circo en el Imperio Romano: una distracción para que el pueblo, mientras festejaba el festín de los leones del circo a cuenta de los pobres cristianos o un gol del CR7, no preste atención a lo que se le viene encima. Pero centrémonos, que si no el personal se pierde, y éste no es el tema.

La política española, si; debe ser ya la tercera vez que escribo unas muy particulares reflexiones sobre ella en este blog. Pero es que no se puede dejar pasar. Porque lo que pasa hoy por hoy en la política nacional (y también, por añadidura en la autonómica, provincial y local) es de vergüenza. El país, sufre unos a taques directos a la economía, a su capacidad económica, a la solidez de nuestro sistema bancario, al que por cierto, no se le ha inyectado dinero una sola vez desde que empezó la crisis económica, a diferencia de otros. Unos ataques como torpedos de largo alcance dirigidos a la línea de flotación de la economía nacional. Ataques especuladores procedentes de fuera de la Nación, dirigidos desde oscuros despachos políticos y económicos con el único fin de sacar tajada económica. ¿Y qué hacen nuestros politicuchos? NADA. NADA. NADA.
Y es que el dúo ZP-Mariano sigue empeñado en un único objetivo: la Moncloa. Y nada más importa. ¿Que el paro sube a los cuatro millones de trabajadores? Pues nada, que más da. Un gran dato para el Gobierno porque suben las afiliaciones a la Seguridad Social. Y un dato pelotudo para la oposición porque demuestra lo incapaz que es el Gobierno para ejercer su función. Y en esas llevamos dos legislaturas. Pero no sólo con la situación económica. Es que la incapacidad de esos dos personajes para llegar a acuerdos en las materias fundamentales para el Estado ha sido manifiesta: fiasco en educación, fiasco en política social, fiasco en política económica…un fiasco en general. Porque ZP sigue empeñado en permanecer en Moncloa cueste lo que cueste. Y Mariano, sigue empeñado en llegar a Moncloa cueste lo que cueste. Y mientras tanto, a los españoles de a pie, que nos den. La deshonesta oposición, a diferencia de lo que ha ocurrido en Portugal, nuestro vecino de desventuras y aventuras, no ha sido capaz tan siquiera de dar carta blanca al Gobierno para defender al país de los ataques especuladores. Aún peor: los utiliza como arma política para sentar al señor de barbas en el Palacio de la Moncloa. Y si el país se va al garete, que más da. Como ellos seguirán durmiendo al calorcito en la Moncloa o en sus lujosas residencias, no les importa que exista gente en nuestro país que las pasa canutas (por no decir otro cosa) para llegar a fin de mes. Gente que se va a la calle, y que no tiene un techo bajo el que resguardarse en las noches de frío. Pero claro, sólo es gente. Claro que, si le preguntan a Esperancita ella les dirá lo que cuesta llegar a fin de mes. Faltaba más.

Pero bueno, vayamos al grano y terminando, que si no la peña se aburre. Las palabras de Baltar. Ya tiene huevos que el representante del ala de las boinas en la política gallega tenga que poner las cosas claras. Y lo ha hecho. Y ole por él. Porque ya asumió que en su partido, el PP, no iban a gustar. Pero aún así, dijo lo que pensaba. Y se quedó tan ancho. “Lo que necesita el país en estos momentos, no es el gobierno de unos o de otros”, decía Baltar. “Lo que necesita España es un Gobierno de los mejores.” Y aclaraba, de los mejores de cada partido en cada área de gobierno. Y no sólo de los mejores, sino también de los más valientes, aclaraba Baltar, porque en estos tiempos no vale, añado yo, ser un coquito en la materia que sea, sino que también es imprescindible dar un puñetazo sobre la mesa cuando a uno le tocan la moral. O cuando atacan a su país. Un buen golpe sobre la mesa en Europa, en el FMI, en la Casa Blanca o en Congreso de los diputados. Sólo así saldremos de esta crisis.

Y es que lo que Baltar propone no es nada nuevo: un gobierno de concentración nacional, con miembros válidos de los partidos nacionales en cada ámbito de actuación. Ya lo hicieron otros países, sea de facto o a las claras. Haya sido por cuestiones políticas (empate técnico en las elecciones) como en Alemania, o de defensa de los intereses nacionales frente a las agresiones exteriores o interiores, como ha hecho repetidas veces el estado de Israel. Y tal y como decía Baltar en sus declaraciones, “una vez salgamos de la crisis, ya podremos volver a jugar a la política”. Y yo añado: ¿no les parece?

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