martes, 15 de noviembre de 2011

Luces de cruce


De haberlo sabido,
me habría marchado contigo,
pintando de noches los días,
matando de miedo al tiempo 
que espera y no guarda su turno


que esconde besos de ceniza,
y no le importa los castigos,
que siempre ve oportuno
meterse cartones bajo el corazón
y no pasar frío.


De haberte mentido,
me habría ahogado en saliva,
creyendo que solo eran mías,
todas las estrellas que siembran las venas
del cielo y se hunden,


en caminos llenos de espinas,
con las horas nos hicimos amigas,
y ahora entre ortigas y cañas
me como a cucharadas,
el suelo y la intriga.


De haberlo soñado,
no habría almohadas suicidas,
que casi todas las mañanas
se tiran cuesta abajo,
al fondo de la mar
y en la proa de un barco


sueño que duermo en sus brazos,
tiritando de cariño,
con la razón por puñados,
y el alma endurecida,
como ramas de un olivo.

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