viernes, 16 de diciembre de 2011

Llovía...

Llovía , y no te mojabas,
empapabas el mar de nostalgias,
de besos robados al viento,
aquel que fue tan traicionero...

LLovía , y yo no era nada,
solo una mota de alma en el paraguas,
una piedra en la pared anclada,
un susurro de viento ( tan traicionero).

Llovía , y me mojaba la calma,
las campanas otorgaban más tiempo,
tu calor se tornaba en mi invierno
y en ese momento,

cuando me quede mirando sin ojos al cielo,
seguro que dejará de caer agua,
pero nunca de llover...





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