lunes, 26 de marzo de 2012

París, la mayor fosa común. Retales del 26 de Marzo.

París, la Ciudad del Amor, la Ciudad de la Luz...ciertamente raro es aquel que no conoce algunos de sus más bellos monumentos, tales como la Torre Eiffel o la Catedral de Nôtre Dame, ya sea por haberlos visitado y visto personalmente o, simplemente de haber oído hablar de ellos en los medios o a sus conocidos.

Pero la Ciudad del Amor esconde, como cualquier otra urbe de larga andadura histórica, una historia secreta, oscura, que en la mayor parte de los medios e incluso de las guías turísticas se tiende a olvidar. Y dentro de esa historia oculta, destaca por su magnitud y naturaleza una realidad que a más de uno seguramente sobrecogerá, hasta el punto de que, una vez la conozcan, no volverá a mirar a París como antes.

Esta historia comienza a escribirse en la época romana de la ciudad, donde los esclavos excavaron una larga red de túneles destinados a la obtención de piedra caliza. Hasta aquí, todo normal. Habría que esperar hasta el siglo XVIII para que escribiese la segunda parte de esta historia, la más desconocida y oscura.

En esos años, los múltiples cementerios de París, se hallaban al borde del colapso, incapaces de asumir más cadáveres. En el distrito de Les Halles, se sufrían al mismo tiempo las consecuencias nocivas de la mala manipulación y tratamiento de los restos humanos, principalmente procedentes del cementerio de les Saints-Innocents. Dada la situación el la ciudad, las autoridades, fundamentalmente Monsieur Thiroux de Crosne, teniente general de la policía, y el inspector general de las minas, Monsieur Guillaumont, decretarían en 1786 el traslado de los restos humanos que se encontraban en los cementerios de París a las antiguas minas de caliza, iniciándose los trabajos en el cementerio de Saint Nicholas des Champs.

Durante los próximos 15 meses, los restos de unos 6 a 7 millones de parisinos fueron trasladados desde los cementerios al interior de las Catacumbas, actividad que se realizaba al amparo de la noche y depositando los restos óseos en carros que atravesaban la ciudad.

En el interior de las Catacumbas, los huesos fueron dispuestos en forma de muralla, decisión tomada por el entonces Inpector General de Canteras. Así mismo, la procedencia de los huesos se señala en diversas placas e inscripciones, al tiempo que, en puntos determinados de la red de túneles, se incribieron epitafios en latín y levantaron pequeños altares.

Las Catacumbas, conocidas oficialmente como “Les Carrières de Paris”, se localizan en los distritos de la ciudad (arrondissements) 5º, 6º, 12º, 13º, 14º, 15º y 16º, siendo las más conocidas las correspondientes al subsuelo del 14º arrondissement.

Les Carrières de Paris, tienen en su conjunto una longitud superior a los 300 km, de los cuales se pueden visitar, de forma guiada aproximadamente 1,5 km. El resto de los túneles, tiene restringido el acceso al público, bajo multa, decisión que se tomaría cuando las autoridades galas detectaron que ciertos puntos de la red de túneles se empleaban como centros rituales para misas negras y otras actividades similares.

Como curiosidad, señalar que Les Carrières están patrulladas continuamente por un equipo de policías conocidos como “cataflics”, responsables de la seguridad del subsuelo parisino.

En definitiva, la Ciudad de la Luz se levanta, majestuosamente sobre la mayor fosa común del mundo, algo que, pasa desapercibido para un buen número de visitantes de la Ciudad del Amor.

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