jueves, 15 de enero de 2015

Suerte -Poema [1]





Suerte es saber decir sin hablar,
rasgar sin aclarar el tiempo,
Suerte es el camino discreto,
del que no puede reaccionar, 
caminos de nubes de cielo,
eterna moneda de dos cruces.

Suerte no son seis letras ni una cantinela,
  son caricias de tacto agridulce,
una marea de incompleta serenata,
la mas terrorífica duermevela,
una mirada fría que no mira pero habla

Suerte es el final de la luz,
un vals antes de bailar,
una brújula obsesionada con el sur,
tu lapicero de ausencias,
mi utópica idea del rocío secar,
el robar palabras por inercia.

Suerte es cada vez que se repite,
un sonido seco, casi roto,
alegría de estos días inciertos
palpitar rítmico y poco sonoro,
el eterno abrazo entre tu piel y mi tiempo.

jueves, 8 de enero de 2015

Algunos hombre buenos


Si ahora no eres humilde recibiendo, el día de mañana no serás generoso dando

Siempre tenía un gesto reconfortante, una mirada perdida en el centro de la ternura, capaz de tirar del alrededor de tus inquietudes y hacerte sentir orgulloso de ti mismo.
El que hoy escribe esto, no hace muchos años, aprendió mucho de lo que hoy conoce de respeto por su forma de ser, de reconocer la religión como una pasión y ayuda a los demás, de como la catequesis puede ser divertida y no obligada, de como cualquiera puede ser importante, de como los que menos tienen son los cimientos de las calles por construir, de como se emocionaba al ver que lo escuchabas. Esa, esa la grandeza. Ser más humilde cuanto más cariño recibes de los demás, y volcar todo ese cariño en fundar Auxilia, que ese cariño recaiga en personas analfabetas de caricias. 
Es muy difícil en los tiempos que corren hacer barrio, crear una corriente de viento a favor, en la cual todo el mundo, de la creencia y forma de ser que sea, te respete por lo que eres, no por lo que quieran imaginar. En las últimas horas se repite la misma despedida, cuatro palabras que, por desgracia, no se repiten todas las veces que se tendrían que repetir diariamente: Era una buena persona

Ahora, con la perspectiva que dan los años y las comparaciones (no siempre odiosas), se ha ido el Bergoglio de Monforte. Descanse en Paz.

Sirvan estas palabras como un  sentido hasta luego.


A la  memoria de Miguel Díaz Mayoral