viernes, 16 de noviembre de 2018

La bañera y un eureka


  

Arquímedes y sus descubrimientos (I)

Resultado de imagen de siracusa arquimedes
Plaza de Arquímedes en Siracusa


Arquímedes fue un notable científico que vivió en Siracusa (Grecia) en el siglo II AC y que destacó en campos como la física, la matemática e incluso la astronomía.  Se formó en Alejandría (Egipto), enclave que albergaba la mayor parte del saber del mundo antiguo . Uno de sus descubrimientos más famosos tiene que ver con una bañera y un ¡Eureka!




Veréis, en cierta ocasión el rey Herón II de Siracusa ofreció una gran cantidad de oro a un orfebre para que le fabricara una corona de oro puro. Herón era un poco desconfiado, y cuando el orfebre le entregó la corona, pensó que quizás no era tan pura como el artesano decía y éste se había quedado con alguna porción de oro.


Herón II le fue con el cuento a Arquímedes que se puso a darle vueltas a la cabeza para saber como solucionar el problema.  Pensó en calcular la densidad de la corona, para ver si coincidía con la del oro puro pero no era posible realizar esta cálculo al no poder fundir la joya para trabajar con su masa y volumen. A punto ya de darse por vencido en la búsqueda de una solución al problema, decidió darse un  relajante baño. Una vez dentro de la bañera se fijó en una cosa aparentemente natural:  el agua de la bañera se desplazaba cuando se metía en ella.  De repente, una agitación científica hizo bailar a sus neuronas y se dio cuenta de que si introducía la corona de oro dentro de agua y medía la altura que alcanzaba ésta, podría determinar el volumen de la corona y por tanto su densidad, ya que para calcular su masa, basta con pesarla.

Resultado de imagen de eureka arquimedes
Todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso de fluido desalojado

Los genios cometen excentricidades. Sobre todo después de un descubrimiento, es innato a la auténtica genialidad. Arquímedes se puso tan eufórico tras este descubrimiento acuático que salió disparado de la bañera en dirección al palacio del Rey al grito de ¡Eureka! ¡Eureka! , que en griego significa, ¡lo he conseguido! Si querid@ lector, tan disparado que corrió por las calles desnudo y mojado rumbo al palacio. Cosas de genios.

Uno vez en palacio, más calmado (y espero que con un albornoz encima), le explicó al rey Herón su descubrimiento. Se puso manos a la obra y sumergió la misma cantidad de oro que el rey le había dado al orfebre y se fijó en la altura que alcanzaba el agua. Luego hizo lo mismo con la corona y.... ¡la altura era menor! El orfebre no le quedó más remedio que confesar que había quitado oro. Seguramente encontró buena alcoba y tiempo para pensar en lo que hizo en los calabozos de palacio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario